Publicado en enero de 2026 en Scientific American
Fragmento del artículo
«Cada mañana, Kathy Reagan Young sale de la ducha en su casa de Virginia Beach, se seca con la toalla, se pone unas gafas protectoras y se coloca a unos veintitrés centímetros de una caja de luz del tamaño de un pequeño calefactor. Young pulsa un botón y las bombillas de la caja empiezan a emitir un brillo de un tono violeta espectral. Expone brevemente su torso a los rayos ultravioleta procedentes de las bombillas, durante cuatro minutos por cada lado. Después, continúa con su día habitual. Que Young pueda tener un día normal es algo extraordinario. En 2008 le diagnosticaron esclerosis múltiple (EM), una terrible enfermedad en la que el propio sistema inmunitario del organismo ataca las vainas que aíslan los nervios, destruyéndolas poco a poco. Los síntomas empiezan con debilidad, espasmos, problemas de visión y de habla, fatiga intensa y lo que Young denomina “niebla cognitiva”, un deterioro cognitivo crónico de carácter leve. Los brotes pueden provocar periodos de pérdida del control motor y parálisis. Young, defensora de los pacientes con EM y creadora de un pódcast de gran éxito, ha sufrido muchos de estos episodios. Pero las cosas mejoraron con la llegada de su caja de luz. Las cajas de luz ultravioleta (UV), que emiten únicamente una banda estrecha de luz no vinculada al cáncer de piel, se utilizan desde hace años en el tratamiento de la psoriasis. Young obtuvo una receta de su médico y la caja le fue enviada por una empresa de dispositivos médicos llamada Cytokind, que espera ampliar este uso a la EM y a otras enfermedades autoinmunitarias y buscaba la opinión práctica de algún paciente. Ella probó el dispositivo y les dio algunos consejos: que lo hicieran más pequeño y más fácil de sujetar, ya que la EM suele adormecer las manos, y que incorporaran recordatorios programados para superar la niebla cognitiva. Después, para su sorpresa, descubrió que su fatiga desapareció a los pocos meses de empezar a utilizarlo. Durante años, Young se había visto obligada a guardar cama varias veces al día, pero eso cesó con lo que ella denomina su renacimiento impulsado por los rayos ultravioleta. “Estaba en una reunión y alguien me dijo: ‘¡Vaya, parece que tienes mucha energía!’”, comenta Young. “Y supongo que no lo había pensado realmente. Dos días después, mi hija me preguntó: ‘Mamá, ¿qué te has tomado?’. Creo que a todos nos sorprendió un poco la rapidez y la rotundidad con la que ocurrió”. Su puntuación de actividad de la esclerosis múltiple (MSDA, por sus siglas en inglés), que clasifica la gravedad de la EM en función de los niveles de moléculas inflamatorias clave en la sangre, era de 1 sobre 10, la mejor puntuación posible, y se ha mantenido baja durante más de un año. La EM no tiene cura y Young sigue sufriendo dolores transitorios y hormigueos, pero la recuperación de su vitalidad lo ha hecho todo más llevadero. “Es increíble”, afirma. “Mis amigos solían invitarme a cosas y yo decía que sí, pero siempre acababa cancelando porque estaba agotada. Bueno, pues ya no más”».
